
Para iniciar el recorrido, accedemos por un espectacular edificio
circular con paredes de cristal diseñado por el arquitecto Félix
Candela, que, junto con el restaurante submarino, son las
construcciones más emblemáticas del parque con sus distintivas
cubiertas de hormigón blanco que las distinguen, en cuya construcción se
incorporan los avances tecnológicos más modernos con los últimos
conocimientos sobre la fauna y flora marinas.

A continuación tenemos la posibilidad de adentrarnos en el área
Mediterráneo, donde los proyectores recrean en la pared efectos
continuos de texturas y ondulaciones, que provocan una sensación de
inmersión y mimetismo con el entorno. Seguro que causará más de una
sorpresa entrar en La Rompiente, un acuario que nos permite
sumergirnos en el corazón mismo del oleaje. A través de un túnel
acrílico, accedemos dentro del propio acuario protegidos por una
campana desde donde podemos comprobar y sentir cómo una ola rompe
contra un acantilado produciendo un efecto turbulento.

Seguidamente nos espera Humedales, una esfera de veintiséis metros
de altura que representa dos de los ambientes de zonas húmedas más
curiosas del planeta, el manglar y el marjal.

En la instalación de Templados y tropicales, se nos invita a
realizar un viaje desde las regiones oceánicas de aguas templadas
hasta las cálidas del trópico. Todo ello a través de exhibiciones
conectadas mediante un túnel submarino de setenta metros de
longitud, el más largo de Europa y una de las experiencias más
enriquecedoras de la visita. A lo largo del trayecto, podremos
darnos cuenta del cambio gradual de especies, motivado por las
diferentes latitudes, que desemboca en llamativas combinaciones de
colores.
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