
Adentrándonos en una
cueva submarina podemos descubrir los secretos del mar a través de
atracciones interactivas que estimularán la vista, el tacto, el
oído, el olfato o incluso el gusto.
La exhibición externa de los Templados y
tropicales está destinada a la recuperación de la tortuga Caretta
caretta (la tortuga boba), que cuenta con una piscina y una amplia
playa de arena. Aquí también encontramos una colina de conjuntos
rocosos típicos de la base de los acantilados, en la que habitan las
focas y que podremos observar tanto desde el nivel superior como
inferior. Estos pacíficos animales transmiten una profunda sensación
de sosiego. Sus sinuosos desplazamientos en el agua nos recuerdan
pompas de jabón flotando en el aire.
Nos proponemos ahora
descubrir los Océanos, un acuario con siete millones de litros de
agua, que traza un viaje a través del Océano Atlántico desde la
costa oeste (Islas Bermudas) hasta la costa este (Islas Canarias).
El edificio se compone de dos zonas submarinas conectadas mediante
un túnel acrílico de treinta y cinco metros de longitud, en el que
podemos observar el impresionante tiburón toro bacota, los tiburones
grises y otras especies de gran espectacularidad como el pez
guitarra, la peligrosa raya violácea y el águila de mar, que seguro
depararán más de un escalofrío.
Llega el momento de abrigarse. Una gran cúpula a modo de
iglú representa la zona del Ártico, la que fiel al entorno de estas
frías latitudes recrea la ambientación de dicha región mediante
acantilados rocosos para las morsas y bloques de hielo para las
belugas. El caso de éstas últimas representa una experiencia pionera
en nuestro país, ya que permite estudiar a un tipo de mamífero
marino cuya biología prácticamente se desconoce.
En el Ártico, no sólo notamos el cambio de temperatura,
sino que, aprovechando su cúpula de treinta metros de diámetro como
pantalla
de proyección esférica gigante, un equipo de iluminación
espectacular simula los ciclos de luz reproduciendo el amanecer o el
crepúsculo en el interior. El Ártico está conectado con el Antártico
mediante un túnel interactivo que representa el centro de la Tierra,
donde las sensaciones visuales de velocidad, efectos de luz y
potentes sonidos recrean una erupción volcánica. La experiencia
enlaza con la sorpresa de encontrar una colina de pingüinos de
Magallanes. Sentados cómodamente en una grada podemos observarlos
nadar sin aparente esfuerzo con sus gráciles movimientos.
Continuando con nuestro viaje por el reino marino acudimos a la zona
de las Islas, emplazada al aire libre, la cual toma como referencia
las islas del Mar de Cortés, en el Golfo de California,
caracterizadas por sus colonias de leones marinos de la Patagonia,
cuyos potentes rugidos, reclamando una merecida atención, se oyen
desde todo el parque.
CONTINUAR